Marco y Luke no sabían que hacer mientras registraban el tren, así que decidieron investigar ellos un poco por su cuenta, mirar por los recovecos por si alguien los hubiera escondido ahí, así que, después de recoger toda la habitación salieron al pasillo y empezaron a mirar bien por todas partes. Por debajo de los sofás, detrás de los radiadores, en los compartimentos para las maletas, detrás de las tuberías etc... pero nada, no los encontraban por ninguna parte.
14 horas después de denunciar el robo, apareció Gregorio corriendo hacia ellos, los cuales ya se habían rendido y se habían sentado en la cafetería a tomar algo. Gregorio traía "buenas" noticias, ya que habían encontrado los ordenadores y habían cogido al ladrón, pero los ordenadores estaban algo rotos, ya que a algún agente bastante torpe se le habían caído al suelo. Gregorio les dijo que no se preocuparan, que se les daría unos ordenadores nuevos, pero Marco y Luke necesitaban esos ordenadores en particular, así que le pidieron a Gregorio que se los trajera. Así lo hizo este, y cuando se los entregó, les dijo que no se encendían, y de nuevo les pidió disculpas y se ofreció a comprarles él mismo otros nada más llegaran a la siguiente ciudad. Marco y Luke le miraron, miraron los ordenadores y pusieron los dedos en los detectores de huellas dactilares, y, como por arte de magia, se encendieron. Gregorio no se lo podía creer, nunca había visto en persona tal alarde de tecnología. Los dos le agradecieron el haber recuperado sus ordenadores y le pidieron ver al ladrón, el cual resultó ser un adolescente como ellos que no quería más que los ordenadores, y al ver que no los podía encender intentó arrojarlos por la ventana, momento en el cual los agentes le encontraron y pudieron salvar los dos portátiles por los pelos.
Una vez con los dos ordenadores, los cuales aún no estaban cargados, se fueron a la habitación y los pusieron a cargar y,como vieron que eran las 7 de la mañana y que no habían dormido nada con la preocupación de que les hubieran robado los ordenadores algunos miembros de la yakuza,
se echaron a dormir,no sin antes echar el pestillo.
Se despertaron a las 2 del mediodía, con un hambre atroz, así que nada más despertarse se ducharon, vistieron y derechos al restaurante. Desayunaron como si nunca les hubieran dado de comer, y una vez saciado su apetito, de vuelta a la habitación rezando para que estuviera todo en su sitio. Dios debió de oírles puesto que todo seguía igual, así que cada uno se tumbó en su cama con su ordenador y volvieron a investigar. Tras tres horas de trabajo no habían encontrado nada, así que decidieron tomarse un descanso y darse otra vuelta por el tren, despejarse y tomarse algo era lo único que querían, pero como Marco creía que estaba detrás de una pista y pensó que sería mejor investigar todo lo posible esa pista antes de que alguien la borrara, se quedó en la habitación mientras Luke se iba a comprar algo de beber para los dos y de paso despejarse. Decidió ir a preguntar a Gregorio si había algún sitio desde el cual tomar el aire bien tomado, es decir, algún sitio donde estar de pie que este completamente al aire, y Gregorio le confirmó la existencia de tal sitio, pero era de acceso restringido a empleados puesto que había que pasar por el almacén, pero, en vista de los acontecimientos sucedidos el día anterior, decidió llevarle para que estuviera más contento con la compañía.
Mientras cruzaban el almacén, todo lleno de comida, de bebidas etc... los dos sintieron como si alguien les siguiera, se dieron la vuelta a la vez pero no había nadie así que prosiguieron su camino. Una vez en la parte trasera del tren, en el exterior del vagón, Gregorio subió por unas escaleras que había al lado de la puerta y Luke detrás de él, y cuando estaban arriba ya, no con pocas dificultades, les pareció a los dos que estaban en la gloria. Hacía una brisa perfecta, un sol radiante y se respiraba un aire puro, ya que como el tren era eléctrico no había humo de la chimenea que les afectase.
Al cabo de un rato decidieron bajar, ya que Gregorio tenía que proseguir con su trabajo y Luke tenía que llevarle las bebidas a Marco. Bajaron por las escaleras y al ir a entrar al almacén la puerta estaba atascada. No sabían como volver a entrar y mucho menos quién había atascado la puerta puesto que esta siempre estaba abierta, así que subieron al techo de nuevo y comenzaron a atravesar el vagón por el techo para bajar en la unión entre vagones, pero mientras andaban se oyó un disparo, el cual atravesó el techo y casi le da a Gregorio en un pie, por un momento no sabían que hacer, pero al segundo disparo ya salieron corriendo hacia la parte delantera del vagón, pero a cada paso que daban oían cada vez más disparos. Mientras corrían Luke se acordó de que llevaba una pistola, y por supuesto que Gregorio también, así que en cuanto saltaron al primer vagón, Gregorio, que iba detrás, se dio la vuelta y disparó a través de la puerta, oyéndose un grito de dolor y abriéndose la puerta, por donde se vio a una mujer con una metralleta disparándoles, por poco matan esta vez a Luke, así que empezaron a correr de nuevo pero esta vez, al tratarse de un vagón repleto de gente, pensaron que la mujer no les dispararía, pero se equivocaban, así que siguieron corriendo tres vagones más.
No podían seguir corriendo puesto que se acercaban a un túnel, y si seguían corriendo el túnel los aplastaría, puesto que decidieron quedarse apuntando a la puerta, pero la mujer no salía y el túnel se acercaba cada vez más rápido, así que no les quedaba otra que bajar, cosa que hicieron con sumo cuidado, por si acaso apareciera la mujer y les pillara de sorpresa, pero no apareció.
Continuará...
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